Videojuegos todo en exceso es malo (II)

videojuegosKatia Valdés Vallejo

kvallejo@uci.cu

Un videojuego o juego de vídeos es un conjunto de obras artísticas, literarias y científicas creadas por un autor o varios autores, que son programadas posteriormente y compiladas gracias al software.

 El videojuego está creado para el entretenimiento en general o para el desarrollo de disciplinas profesionales, educativas o de salud y basado en la interacción entre una o varias personas por medio de un controlador y un aparato electrónico que ejecuta dicho videojuego; este dispositivo electrónico puede ser una computadora, una máquina arcade, una videoconsola, un dispositivo portátil (un teléfono móvil, por ejemplo) los cuales son conocidos como “plataformas”, o sea, se entiende por videojuegos todo tipo de juego digital interactivo, con independencia de su soporte. Algunos consideran el videojuego como otra manifestación del arte, dada la complejidad de diseño que encierra y el gran número de disciplinas que exige el producto final.

Existen estudios que vinculan resultados muy positivos a consumir juegos de video siendo adultos, asumiendo por ejemplo que resulta  un ideal liberador de estrés. Otros resultados afirman que mejoran la salud visual e incluso en patologías muy específicas que necesitan cirugía. Estudios realizados por la Universidad de Nottingham, también han afirmado que pueden tener el efecto de atenuar el dolor. Ciertamente esta tecnología permite varios beneficios, lo perjudicial radica en no encontrar la medida para su consumo, como todo en la vida.

El abril pasado salió la noticia en Internet de un nuevo record en el videojuego MissileCommand cuando Victor Sandberg pasó más de 56 horas, 5 minutos y 53 segundos con la misma partida, logrando una puntuación  81.796.035 (1.431.040 puntos por encima de la anterior, 80.364.995); hecho que le permitió superar la marca que Victor Ali había establecido en 1982.

El juego consiste en que el usuario tiene que destruir los misiles que amenazan sus 6 ciudades antes de que sean alcanzadas por ellos y para hacerlo, cuenta con sus propios proyectiles, pero si estos son impactados o se quedan sin municiones, serán inservibles hasta la siguiente ronda.

No era la primera vez que este joven de 28 años intentaba batir el record de MissileCommand, a finales de 2012 lo había intentado. En su primer intento no logró su objetivo pero consiguió la sexta mejor marca; tras 45 horas de juego su puntuación superaba los 56.5 millones pero la falta de sueño mermó sus reflejos y al ritmo que llevaba iba a necesitar otras 20 horas para alcanzar su meta.

Rediseñando su objetivo y calculó su éxito para 57 horas, tiempo máximo para mantenerse activo en el juego. Lo intentó 2 veces más hasta que por fin lo consiguió aunque manifiesta que luego siguió jugando para obtener la mayor puntuación que le permitiera la poca “batería cerebral” que le quedaba tras el exceso de horas sin dormir.

Aunque Sandberg declaró que no era un jugador asiduo, que el reto lo asumió como manera de poner a prueba su capacidad competitiva, lo que es evidente es que su desafío lo convirtió en un ludópata.

El número de usuarios adultos de videojuegos es creciente y con éstos, aumenta la media de edad de los aficionados para situarse alrededor de los 35 años siendo, casualmente, los adultos quienes resultan muy perjudicados con éstas actividades. Las mujeres adultas recurren a los videojuegos para alejarse de las preocupaciones y cambiar su estado de ánimo, pudiendo incluso, volverse adictas a la videoconsola, mientras que los hombres tienen más riesgo de sufrir sobrepeso y obesidad que sus pares no jugadores.

Recordando que una adicción se da cuando una persona necesita un estímulo concreto para lograr una sensación de bienestar y por lo tanto, supone una dependencia mental y física frente a ese estímulo. La adicción a los videojuegos significa una fuerte dependencia hacia los mismos que se caracteriza por ser una actividad que ocupa demasiado tiempo en la vida de la persona y se continúa practicando a pesar de conllevar consecuencias negativas.

La adicción a los videojuegos provoca cambios en el estilo de vida, todo –para el jugador- gira en torno al juego, deja de un lado sus tareas sociales: trabajo, estudio, familia, amigos, etc., potenciando el aislamiento y el individualismo.  Una persona adicta al videojuego no se percata de la cantidad de horas que pasa pegado a una pantalla y a consecuencia pierde hábitos saludables como la alimentación adecuada y el horario de sueño, incluso la higiene.

La atención puesta en el juego desarrolla un agotamiento y un cansancio del sistema nervioso con aparición de síntomas de depresión o ansiedad. Se produce en esos casos un deterioro en el rendimiento racional significativo apreciándose defectos en la capacidad de concentración y un desinterés llamativo por actividades como el trabajo.

El caso de Sandberg se da muy a menudo, incluso es posible que este nuevo record de él inspire a nuevos jugadores, jóvenes que se dejan vencer por la tecnología, pierden el control de sus vidas, pasan demasiado tiempo frente a un software, adoptan actitudes nocivas y dejan de realizarse socialmente.

Otros materiales:

Videojuegos: todo en exceso es malo (I)

De la necesidad a la adicción

¿Los videojuegos estimulan la inteligencia?

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