Lectura digital: mil y una historias

thumbnail-4a383225efeb4f412efc0edfe38a7a22892fbe73 Susana Pérez Gil

Cuántas veces de pequeños no sentimos el placer de hojear página por página para conocer acerca de los viajes de Gulliver o de las cartas entre la señorita Abbot y su misterioso benefactor. O mejor, cuándo soñamos ser uno de los cuatro mosqueteros o sumergirnos veinte mil leguas en un viaje submarino.

La literatura nos ha acompañado en múltiples momentos de nuestras vidas. Sin embargo, desde hace algunos años, con el auge de la lectura digital, acciones como separar un espacio en nuestros bolsos para ese libro especialmente voluminoso o negar el préstamo de algún ejemplar valioso a un amigo por el temor a perderlo, se han convertido para muchos en obsoletas.

“Durante siglos la lectura ha sido un acto solitario y privado, un intercambio íntimo entre el lector y las palabras de una página. Pero el ascenso de los ha producido un cambio profundo en la manera en que leemos, al transformar la activad en algo cuasi público que se puede medir”, señala la especialista Alexandra Alter en su artículo El libro electrónico registra sus hábitos de lectura.

Actualmente el consumo de literatura, como otros procesos de la cotidianeidad, está mediado por los avances tecnológicos. Pues en palabras de Daniel Cassany, profesor e investigador de Análisis del Discurso de la Universidad Pompeu Fabra: “Leer es una creación humana. No es natural sino una práctica social que cambia en cada momento de la historia, en cada comunidad y en cada contexto, aunque la palabra sea la misma”.

Aunque el libro digital posee ya más de cuarenta años, no es hasta después del surgimiento de las primeras versiones de los dispositivos como el Sony Reader, el Kindle de Amazon y posteriormente la incorporación del iPad de Apple, que comienza a modificarse progresivamente los hábitos de lectura de los usuarios.

Pluralidad de equipos como teléfonos inteligentes, agendas electrónicas y tabletas, cuyas prestaciones favorecen la inclusión de esta práctica, han ganado espacio en los tiempos de consumo destinados para ello.

El periodista José Antonio Millán refiere en un trabajo sobre el tema que “un servicio por línea llamado Pocket  (que almacena millones de artículos para su lectura futura), concluyó, a partir de los datos de acceso a sus textos, que se leía en el teléfono en horario de transporte público, en ordenador en el trabajo y en la tableta una vez en casa”.

En diversas investigaciones realizadas, tanto sobre el sector de habla hispana como los angloparlantes, se ha percibido un crecimiento y migración de los lectores habituales de textos impresos hacia los digitales. Así, en España, los estudios de Hábitos de Lectura y Compra de Libros que publican la Federación de Gremios de Editores y el Ministerio de Cultura mostraban un aumento de 48,6% al 52,7% desde 2010 hasta 2011.

Mientras, según una encuesta desarrollada por el Pew Research Center, en febrero de 2012, los estadounidenses leían libros digitales un 4% más con relación a diciembre del año previo. Las cifras confirman la tendencia creciente de esta modalidad de consumo cultural.

Asimismo, la realización constante de aplicaciones destinadas a estos dispositivos permite acercar la experiencia de la lectura digital al escenario real que se produce durante el repaso de textos impresos.

Sin embargo, no todos encuentran el atractivo en  esta modalidad electrónica. “Los dispositivos de lecturas conectados ponen al usuario en el aprieto de tomar decisiones constantemente: ¿hago clic en el enlace?, ¿abro el video?, ¿leo los comentarios de otros lectores?, ¿recomiendo el libro en Facebook? Un nuevo correo electrónico ¿lo leo ahora o luego?, ¿y si echo un vistazo a Twitter o Youtube?”, explica Virginia Collera en su artículo El futuro de la lectura.

Un criterio semejante sostiene la psicóloga experta en lectura Maryanne Wolf cuando asevera: “A mí me preocupa que todos queramos lecturas más breves y sencillas. Hemos perdido la paciencia para esa lectura que favorece pensamientos pausados y nos transporta a niveles de significado más profundos”.

A pesar de la desconfianza de algunos investigadores, otros destacan sus bondades y amplio espectro de posibilidades.

En el ordenador o en una tableta, a diferencia del papel, se puede cambiar el tamaño del texto. Hay enlaces, que pueden ampliar y complementar las informaciones, el lector puede compartir fácilmente lo que lee a través de las redes sociales o citándolo en un tuit. Estamos en el dominio del texto digital. Es un texto también que las máquinas pueden transformar: las personas con deficiencias visuales usarán programas que conviertan esta sucesión de letras digitales en una lectura en voz alta, apunta Millán.

Otra de sus potencialidades radica en la oportunidad del usuario para almacenar en un mismo y reducido espacio grandes volúmenes de información (revistas, libros, periódicos,…), de la cual puede disfrutar en cualquier momento y en el orden deseado. Además, favorece la interacción directa con los textos, de forma que el lector puede enriquecer la obra y convertirse en una experiencia de creación colectiva.

Un ejemplo de ello es el ejercicio llevado a cabo por la editorial Coliloquy. Esta permite a sus usuarios opinar y transformar tanto la trama como los personajes de sus historias, las cuales se comparten después con los autores con el objetivo de que puedan modificarlas.

El amplio espectro abierto por las potencialidades de la lectura digital aún no permite esgrimir un criterio certero sobre los rasgos específicos y características que tiene actualmente y tendrá en un futuro, pues las innovaciones en este sector serán, en gran medida, los que decidirán la ruta de los estudios sobre el tema.

(Tomado de Cubahora)

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2 comentarios en “Lectura digital: mil y una historias”

  1. Con la llegada de la tecnología a mi hogar me vi leyendo en mi tableta con capacidad para almacenar más de 4000 libros. Puedo redimensionar las letras hasta que mi vista se sienta cómoda y siempre pesará lo mismo así me esté leyendo un libro de 5000 páginas. Pero no es menos cierto que a veces siento nostalgia por los viejos libros de papel que me han acompañado hasta aquí. Creo que las tecnologías son solo otra opción. Lo importante es leer.

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  2. Si dudas la tecnología ha hecho maravillas. Ha despertado las ansias de muchos por la lectura. El libro digital hoy en día se ha convertido en un dispositivo muy utilizado por muchas personas. Es muy fácil almacenar en un mismo dispositivo miles de libros que cuando usted estime conveniente lo abre, comienza un búsqueda y encuentra el libro que quiera leer, eso es más cómodo que traer uno o dos libros dentro de un bolso, porque a veces resulta hasta un poco incómodo poder cargar.

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