El médico cubano Carlos Juan Finlay Barrés, en Google

El médico cubano Carlos Juan Finlay Barrés, en Google

Al nacer en Cuba, el 3 de diciembre de 1833, nadie imaginó que Carlos Juan Finlay Barrés se convertiría en “el hombre mosquito”. Y menos aún que esa fecha sería recordada en toda América como el Día del Médico. Hoy, en un nuevo aniversario de su nacimiento, el buscador más popular de Internet, Google, se sumó a los homenajes, con un nuevo doodle , la animación de su logo.

Hijo de un médico inglés que residía en Cuba, Finlay nació en esa isla y luchó denodadamente para convencer a sus colegas sobre su descubrimiento: el mosquito es el vector de la fiebre amarilla.

Finlay fue convocado por el ejército norteamericano durante la guerra por la independencia cubana, en la que actuaron tropas de los Estados Unidos y de España, las que tuvieron numerosas víctimas por causa de la fiebre amarilla. Pudo allí comprobar la certeza de sus afirmaciones y quedó demostrado que el vehículo de esa enfermedad es el mosquito.

En 1881 presentó ante la Academia de Ciencias de La Habana, su trabajo fundamental: “El mosquito hipotéticamente considerado como agente transmisor de la fiebre amarilla”, el que describía los detalles, las características y los hábitos del insecto y anunciaba la trascendente experiencia del contagio en personas. Tras la lectura de Finlay hubo silencio total en el auditorio, y los académicos se retiraron uno a uno. hubo que esperar 19 años para que la IV Comisión Americana para el Estudio de la Fiebre Amarilla (integrada por Reed, Carroll, Agramonte y Lazear) se dispusiera a comprobar si la teoría de Finlay era cierta..

Pasaron veinte años entre los primeros descubrimientos del creativo médico y la confirmación de su teoría, en 1900, por la Comisión de Fiebre Amarilla que el Ejército de Estados Unidos envió a Cuba para estudiar la enfermedad que asolaba las Antillas y el Golfo de Méjico.

La razón de semejante postergación residió en la incredulidad que despertaron los experimientos del médico cubano, que pacientemente aisló al “zancudo bobo de patas rayadas de blanco”, como lo llamó el investigador francés Beauperthuy, y reprodujo experimentalmente la enfermedad mediante picaduras bajo control.

Finlay murió en 1915, y en 1955, la Confederación Médica Panamericana aconsejó celebrar el Día del Médico el 3 de diciembre de cada año , en honor a quien descubrió que detrás de miles de muertes causadas por la fiebre amarilla se agazapaba un culpable de apenas unos milímetros: el hoy famoso mosquito aedes aegypti. En agosto de 1956, la Argentina adhirió oficialmente a la conmemoración..

(Tomado de La Nación)

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3 comentarios en “El médico cubano Carlos Juan Finlay Barrés, en Google”

  1. Y que bueno que se siga reconociendo a un médico cubano a nivel internacional, le pone a uno el corazón alegre y le sube el orgullo de ser cubano aún más. Pese a los intentos americanos de desacreditarlo el se fue con su mérito, el del conocimiento ganado, el esfuerzo realizado y las miles de vidas salvadas. Finlay no murió, la desaparición físicca de un hombre no siempre marca su muerte y el legado que Carlos J. Finlay nos dejo lo mantendrá vivo por la eternidad.

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  2. Sin dudas fue un gran descubrimiento el de Finlay que salvó a miles de personas y se hubieran salvado más vidas si la teoría no se hubiera demorado tanto en probarse, casi 20 años. En mi opinión si en 1900 se hubieran otorgado los premios Nobel , Finlay hubiera merecido el premio Nobel de medicina, lástima que se empezarían a otorgar un año depués en 1901.

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  3. Por muchos años el gobierno de los EEUU le robó a Carlos J Finlay el mérito de haber descubierto el agente transmisor de la fiebre amarilla. Es entonces que todos los cubanos nos debemos sentir muy orgullosos de tener a un compatriota como máxima expresión de este descubrimiento, sin dejar de mencionar a muchos otros médicos y científicos que hicieron aportes relevantes en el tema. Recordemos en las condiciones que Finlay realizó tal descubrimiento. Nos encontrábamos en los primeros años de la década de 1900 en el que el gobierno yanqui, una vez terminada la guerra de 1895 y la intervención militar, nos habían instaurado el repugnante apéndice constitucional: La enmienda Platt. De esta manera se limitaban en Cuba, un sin número de actividades, incluyendo el sector científico por la carencia de medios y capital para realizar una investigación aceptable. Bajo todas estas condiciones, es que radica el ingenio de Finlay siempre al servicio de la Patria.

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