Lo que pasa online, ¿se queda online?

Yisell Rodríguez Milán
¿Hasta qué punto en un país con conexión a Internet lenta y con pocos usuarios es posible el asociacionismo juvenil a través de las nuevas tecnologías? ¿Cómo las relaciones establecidas en la virtualidad pueden repercutir en la vida física del país?
Desconexión. Esa es una palabra que en Cuba duele.

De más de 11 millones de habitantes el país tiene apenas unos dos millones 871 mil con servicio de Internet, solamente 500 mil computadoras en red, poco más de un millón 600 mil usuarios con celulares y, lo peor, pese a estar rodeado de líneas de fibra óptica Cuba no puede usarlas porque el bloqueo norteamericano prohíbe el acceso a las telecomunicaciones y equipos de cómputo de cualquier compañía o subsidiaria estadounidense.

Los datos, extraídos de un informe publicado en junio por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información ilustran la virtualidad nacional, pero no dejan ver, por ejemplo, la ansiedad con que los pocos jóvenes conectados digitalizan sus vidas y comparten opiniones que quiebran online el formalismo participativo criticado fuera de la red.

 Investigadores del Centro de Estudios Sobre Juventud indican en el libro Lecturas de la realidad juvenil cubana a principios del siglo XXI que entre 1999 y 2009 la participación asociativa fue sobre todo movilizativa, los asuntos a debatir no se seleccionaron bien, y se priorizaron más los reglamentos que los resultados, todo lo cual repercutió en la tendencia a asumirla como una tarea rutinaria y aburrida.

Con la incursión digital de una pequeña parte de esa generación educada entre Joven Club e Internet en las universidades,  lo triste se trasforma.

Hoy confluyen en Internet más de 800 bitácoras gestionadas desde Cuba, muchas de ellas administradas por menores de 35 años. Pero, ¿hasta qué punto en un país con conexión a Internet cara, lenta y unos pocos usuarios permanentes es posible el asociacionismo juvenil a través de las nuevas tecnologías?

EnREDados

 El profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana, Luis Gómez Suárez, coautor de la investigación La participación juvenil en la sociedad cubana, asume que «aún estamos en ciernes» y habla del predominio internacional de un asociacionismo informal que «no tiene estabilidad, puede formarlo un grupo y desaparecer con rapidez, no tiene instituciones ni direcciones, y funciona con redes a través de la telefonía celular, Internet, Facebook, pero a Cuba no ha llegado como tal.

«El asociacionismo nuestro está más bien vinculado a estilos de funcionamiento anteriores a la caída del Muro de Berlín, o sea, no está vinculado a las nuevas formas de acción de los movimientos asociativos en América Latina», dice.

Conocedor de la tecnología, Raymond J. Sutil Delgado, editor del blog Sin Tecnoestrés y director de la Revista Tino, sobre informática y comunicaciones, explica que sí han cambiado las relaciones juveniles, especialmente a través de los foros y los chats nacionales.

Ejemplo de esto es Debate en el Ciberespacio, foro de los Joven Club de Computación que en casi cuatro años ha conectado a 23 mil usuarios cubanos y de ellos unos mil 200 están activos diariamente. Dice, además, que redes sociales formales como La Tendedera y otras más informales, como Neko o la T social, acercan tanto dentro como fuera de la virtualidad a los que solamente navegan en las limitadas «aguas» de la Intranet.

Desde la ciencia, Yudivián Almeida Cruz y Elaine Díaz Rodríguez, blogueros e investigadores, afirman en el artículo Certezas e incertidumbres. ¿Igualdad de género en la blogosfera cubana?, publicado en la Revista TELOS que «La “blogosfera” cubana está conformada por 45 comunidades fundamentalmente, unidas entre sí por conectores que reducen el grado de separación medio entre estos grupos y garantizan, además, la existencia de “caminos cercanos” entre los diversos grupos».

Esas comunidades, visibles también a través de Facebook o Twitter, han tejido   alianzas sobre temáticas político-sociales, de género, cultura,  deportes, periodismo, cuestiones geográficas. Y un ejemplo concreto es la creación de Blogosfera Cuba (BgC), en julio de 2013.

Meses después nació, en dominio .cu, la plataforma Reflejos,  que arribó a la cifra de 500 bitácoras a solo un mes de su salida online y que, aun cuando solo permite crearse una desde los Joven Club de Computación, ha permitido a más de 900 ciudadanos cubanos (hasta principios de diciembre) expresarse a través de la web nacional.

Ambos espacios digitales permiten ejercer activamente la ciudadanía desde el uso de la tecnología, ponen la comunicación al alcance de un click, eliminan la distancia geográfica como limitante para crear asociaciones y disuelven el mito de la presencia ligada a la participación, porque después de todo, estas «reuniones» entre amigos/usuarios no ocurren físicamente en ningún lugar concreto.

Aún así, sigue pendiente una duda, ¿cómo las relaciones establecidas en la virtualidad, marcadas por lo espontáneo y lo plural, pueden repercutir en la vida física del país?

Acción en cadena

En busca de respuesta a esa pregunta remontémonos al pasado 17 de noviembre, cuando un grupo de personas conectadas en Facebook protagonizaron quizás el primer flashmob en Cuba en homenaje a la cantautora Teresita Fernández, fallecida una semana antes; aunque no puede decirse que esta es la primera vez que algo generado desde las redes repercute en la Cuba física.

En 2011 el bloguero Paquito el de Cuba envió una solicitud personal a la Cancillería de Cuba que fue tomada en cuenta y hace unos meses, con la puesta en marcha del cable submarino de fibra óptica de Venezuela, un grupo de blogueros fue invitado al Ministerio de Informática y Comunicaciones (MIC) .

Interrogados sobre si lo que pasa online —evidenciado en la emisión de criterios y al asumir posturas grupales ante diferentes hechos nacionales—,  puede tener algún efecto en la vida física del país, los blogueros Alejandro Rodríguez Rodríguez, Rodolfo Romero Reyes, Lilibeth Alfonso Martínez , Carlos Alberto Pérez y Julio Cesar, dieron sus opiniones.

 Coincidieron en que  todo depende de cuánto se tomen en cuenta los criterios vertidos en los blogs para transformar algo puntual, de que se ejerzan análisis honestos, éticos, bien argumentados e intencionados, con personas más críticas, más informadas y con más cultura del diálogo y el debate» y de asumir con seriedad el estar detrás de un blog construyendo una determinada agenda, haciendo aportes.

Soy Cuba intentará acercar a los jóvenes conectados —o casi conectados, si tenemos en cuenta las colas y los apuros de los laboratorios de computación— a lo que sucede en la web entre sus contemporáneos.

Llevaremos el debate hasta los preuniversitarios, universidades, centros de trabajo, salas de Joven Club, hogares y cualquier otro lugar donde haya un joven, sentado o parado frente a un computador, que quiera saber lo que pasa en la red, sugerirnos temas de interés juvenil o comentarnos sobre lo que proponemos.

Online y offline vive la generación que marcada por el uso intenso de teléfonos móviles, foros, chats, blogs y redes sociales, actualizará a Cuba. Este proyecto digital, recién nacido desde Juventud Rebelde, quiere acompañar a esa generación ayudando a pensar en lo que hacemos, a hacer lo que decimos y diciendo lo que a los jóvenes interesa.

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Portada de la Revista Blogosfera Cuba que ilustra los enlaces entre los blogueros que postean sobre la Isla

 ( Tomado de Soy Cuba)

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4 pensamientos en “Lo que pasa online, ¿se queda online?”

  1. Muy buena la iniciativa, es un proyecto que verá resultados muy pronto, estoy seguro de ello, el tratar con una juventud como la nuestra tiene sus riesgos y sus ventajas, resulta ser una juventud con un alto nivel de cultura y compromiso pero con aspiraciones duras de enfrentar. Es un reto que valoro mucho y la juventud cubana también ya lo está haciendo.

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  2. Esto es muy buena idea, idea que hay que potenciar y continuar desarrollando en cada uno de los jóvenes cubanos. Si cada joven cubano que tiene acceso a Internet en cada uno de sus espacios plantea y defiende ideas concretas, bien fundamentadas y objetivas, podemos hacer del internet un espacio de debate que sirva para mostrar al mundo la opinión de todos los jóvenes cubanos.

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  3. Buen artículo, con el cable CUBA-VENEZUELA se ha logrado llevar a más personas el acceso a la Internet en Cuba, sin dejar de decir que aun los precios son muy altos para la media de la población, pero sabemos que poco a pocos estos irán disminuyendo a medida que las posibilidades lo permitan, solo falta que todos desde nuestras casas podamos acceder a Internet.

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  4. Los jóvenes de las universidades en Cuba se caracterizan por una buena preparación y pueden ayudar mucho a desarrollar Sitios Web, Aplicaciones y Sistemas Informáticos que tributen a la informatización del país y la divulgación de las ideas de los jóvenes. Se deben potenciar la creación de comunidades de todo tipo de temáticas y darlas a conocer en las redes sociales.

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