Abrazos y caricias favorecen el desarrollo de los niños

padre-abrazandoSe escucha hablar con frecuencia de la importancia de los tres primeros años de vida, y el por qué es la razón que guía la curiosidad de muchos.

Fuentes consultadas afirman que “en los primeros momentos, meses y años de vida, cada contacto, movimiento y emoción en la vida del niño pequeño redunda en una explosiva actividad eléctrica y química en el cerebro, pues miles de millones de células se organizan en redes que establecen entre ellas billones de sinapsis: proceso esencial en la comunicación neuronal que constituye el lenguaje básico del sistema nervioso”.

Los especialistas consideran que en esos primeros años de la infancia es cuando las experiencias y las interacciones con madres, padres, miembros de la familia y otros adultos influyen sobre la manera en que se desarrolla el cerebro del niño, y tienen consecuencias tan importantes como las de otros factores, entre ellos la nutrición suficiente y la buena salud.

La manera en que el niño se desarrolla durante este período prepara el terreno para el posterior éxito en la escuela y el carácter de la adolescencia y la edad adulta.

De gran importancia sería que los padres inexpertos y con tendencia a no ser afectivos supieran que cuando los niños de corta edad se sienten queridos al recibir abrazos y caricias, tienden a desarrollarse mejor.

Los cuidados cálidos que responden a las necesidades del niño parecen tener funciones de protección, e “inmunizan” hasta cierto punto al niño pequeño contra los efectos del estrés en etapas ulteriores de su vida.

Pero la maleabilidad del cerebro durante esos años iniciales también significa que cuando los niños no reciben el cuidado que necesitan o cuando padecen inanición, malos tratos o descuido, puede peligrar el desarrollo de su cerebro.

Los efectos de lo que ocurre durante el período prenatal y durante los primeros meses y años de la vida del niño, pueden durar toda la vida-afirman los expertos en la materia-.

Se afirma, además que: “todos los componentes fundamentales de la inteligencia emocional –confianza, curiosidad, intencionalidad, autocontrol y capacidad para relacionarse, comunicarse y cooperar con los demás que determinan de qué manera el niño aprende y establece relaciones en la escuela y en la vida en general, dependen del tipo de atención inicial que reciben de padres, madres, maestros preescolares y encargados de cuidarlos”.

Naturalmente nunca es demasiado tarde para que los niños mejoren su salud y desarrollo, pero lo cierto es que nunca recuperarán el terreno perdido, ni lo lograrán a plenitud si no lo comienzan antes de nacer. Al crecer serán, sin dudas, mejores hombres y mujeres.

Con información de Teresa Valenzuela García en Radio Rebelde

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s