Herramientas para predecir

 La Doctora en Ciencias Ida Mitrani, del Centro de Física de la Atmósfera del Instituto de Meteorología, dirige el proyecto por la parte cubana. Foto: Peláez, Orfilio Por: / Tomado de Granma

El desarrollo alcanzado por el conocimiento humano puso de manifiesto que actividades económicas como la pesca dependen en gran medida de la evolución de los ecosistemas marinos, del estado del tiempo y el clima, y del comportamiento de las corrientes oceánicas.

También pueden influir de manera desfavorable en las capturas las acciones dañinas provocadas por el propio hombre, en particular los derrames de hidrocarburos que ocupan el primer lugar en las afectaciones a la vida en el mar.

Para estudiar mejor los aspectos enunciados y lograr hacer vaticinios más certeros, en los últimos tiempos cobró notable auge a nivel internacional el empleo de modelos numéricos cada vez más eficaces.

Estos consisten en conjuntos de ecuaciones matemáticas que se procesan mediante complejas operaciones de computación, y son capaces de representar la circulación atmosférica y oceánica con todas las variables correspondientes.

Figuran en la relación el viento, la lluvia, presión, temperatura del aire y del agua, las corrientes marinas, las nubes, las trayectorias de huracanes, el oleaje y el transporte de las manchas de petróleo, así como el de las larvas y huevos de especies comerciales, entre otras.

A partir del interés mostrado por el Reino de Noruega de establecer programas de colaboración con Cuba en el sector de la industria pesquera, incluida la acuicultura, y tomando en cuenta la importancia de la información mencionada para el buen desempeño de esas actividades, en el 2012 ambos gobiernos acordaron poner en marcha el proyecto Colla­borate.

Este tiene la finalidad de fomentar en nuestro país el desa­rrollo de capacidades en la modelación numérica, relacionada con la circulación regional oceánica, el desplazamiento de derrames petroleros, y la interacción biofísica con el ambiente, en un clima variable y en proceso de cambio.

Participan en representación del país nórdico especialistas del Instituto de Inves­ti­gacio­nes Marinas de Bergen, liderados por el Doctor en Ciencias Biológicas Erlend Mok­ness, y del Instituto de Meteorología de la propia nación europea.

Intervienen por la parte cubana el Instituto de Meteorología (Insmet), el Centro de Investigaciones Pesqueras, y el Instituto de Ocea­nología, bajo la dirección de la Doctora en Ciencias Físicas Ida Mitrani Arenal, miembro de la Academia de Ciencias de Cu­ba e investigadora titular del Centro de Física de la Atmósfera, de la primera entidad mencionada.

Muestra del equipamiento de laboratorio adquirido por Cuba para las investigaciones marinas. En la gráfica aparece Beatriz Álamo, especialista del Instituto de Oceanología. Foto: Cortesía de la entrevistada

CARTERA DE RESULTADOS
Como refiere a Granma la doctora Mitrani, al cierre del 2014 el proyecto había tributado importantes aportes científicos para Cuba, cuya aplicación repercute en la mejoría de la calidad de los servicios meteorológicos y oceanográficos, y en lo relacionado con la adecuada explotación de los recursos pesqueros.

Asimismo son de suma utilidad en la protección y mitigación de daños a la población y el medio ambiente ante situaciones de desastre de origen natural o antrópico, además de facilitar la evaluación de los impactos del cambio climático previsto, la variabilidad natural del clima y los derrames de hidrocarburos, sobre los ecosistemas marinos.

Mencionó entre los principales resultados el poder disponer con carácter operativo de un sistema de modelos numéricos que aumentan la eficiencia e inmediatez de los pronósticos marítimos y el tiempo, y la implementación de dos específicos dirigidos a predecir la sobreelevación del nivel del mar en presencia de eventos meteorológicos extremos.

Llama la atención el modelo Petromar, creado por investigadores del Centro de Meteorología Marina del Insmet, usado ya de forma exitosa en la predicción del desplazamiento de hidrocarburos vertidos en el golfo de México.

Otras ventajas a destacar son la asimilación de un modelo biofísico para calcular el movimiento de larvas de especies comerciales, —logrado conjuntamente por el Centro de In­ves­tigaciones Pesqueras y el Instituto de Oceanología—, la localización de larvas y áreas de desove de peces de interés económico mediante el uso de técnicas acústicas, y la estimación del régimen de escurrimiento del río Cauto, con el objetivo de valorar su influencia en el hábitat de estos.

La doctora Mitrani precisó que a partir de los trabajos científicos del proyecto Collaborate fueron confeccionados cuatro libros con fines didácticos, titulados Meteorología marina, Inundaciones costeras en Cuba y tendencias, El aumento del nivel del mar en las costas cubanas, y La agenda de pesca en Cuba.

“Con el financiamiento conferido por el gobierno noruego pudieron adquirirse,  para las tres instituciones cubanas involucradas, modernos medios computacionales y equipos de laboratorio, destinados al procesamiento de datos y a las investigaciones del medio marino, respectivamente”.

En opinión de la especialista, los beneficios del proyecto Collaborate incluyen también el entrenamiento y capacitación de jóvenes científicos cubanos en el uso de los modelos numéricos más avanzados, y su participación en diversos eventos internacionales sobre el tema.

Su ejecución facilita, sin duda, un mejor entendimiento de los mecanismos implicados en el proceso de interacción océano-atmósfera, herramienta clave a la hora de emitir predicciones anticipadas más certeras.

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